La palabra “famoso” siempre ha estado en nuestro imaginario colectivo, referida a alguien muy conocido, alguien popular al que la gente suele reconocer por la calle, por ejemplo. Da igual si es por su labor deportiva, artística o simplemente por ser el hijo de tal o cual famosa, algo que en muchos casos también se hereda. En España siempre pensamos que alguien es famoso cuando sale habitualmente en la tele o en las revistas, lo que provoca que una gran parte de la población le conozca. Sin embargo, las cosas están cambiando y las nuevas generaciones, alejadas de los formatos más tradicionales y volcadas con Internet y las redes sociales, están otorgando otro tipo de popularidad a esos creadores de contenido que, en muchos casos, son auténticos desconocidos para los padres, pero ídolos para los hijos.
Hablamos de los youtubers, instagramars, streamers e influencers, toda esa legión de creadores de contenido que utiliza el mundo digital como soporte para subir vídeos, fotos o retos a sus redes sociales, consiguiendo aglutinar a una comunidad inmensa de seguidores, que en los casos más potentes y destacados no tiene nada que envidiar a la audiencia de cualquier cadena de índole nacional. Personajes como Paula Gonu, El Rubius o Auronplay se han convertido en auténticas estrellas mediáticas, al menos para cierto grupo de edad, que les sigue en redes sociales, compra sus productos y están atentos a cada movimiento que hagan en sus vídeos, algo que desde luego llama la atención de las marcas, viendo un filón enorme en este tipo de contenido. De entre todos esos creadores de contenido hay uno que ha destacado especialmente en 2020, llegando a hacerse popular incluso más allá de la red. Su nombre es Ibai Llanos, y esta es su historia.
